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¿POR QUÉ NO
comer CAMARONES?
Cuando hablamos de explotación animal[i], rara vez pensamos en los camarones. Estos pequeños animales marinos pertenecen al grupo de los crustáceos decápodos, es decir, animales con caparazón y diez patas, como los cangrejos y las langostas.Tienen sistema nervioso y reaccionan ante estímulos dañinos.
Es más, existe evidencia científica que sugiere que podrían experimentar dolor y otras experiencias desagradables. En distintos estudios, por ejemplo, se ha observado que pueden evitar lugares donde recibieron estímulos dañinos, proteger partes de su cuerpo lesionadas y cambiar su comportamiento después de una experiencia negativa (Birch et al., 2021; Crump et al., 2022).
Frecuentemente nos encontramos con los camarones en pescaderías y supermercados. Se los vende pelados, congelados, fraccionados y convertidos en algo que parece distante del animal que ha sido.
En distintos estudios se ha observado que los camarones pueden reconocer a otros individuos de su misma especie mediante señales químicas presentes en el agua y a través del contacto con sus antenas. Estas señales les permiten distinguir, por ejemplo, a una pareja reproductiva, a individuos conocidos o a posibles rivales. También pueden responder de forma diferente según el tamaño o el estatus de otro camarón dentro del grupo. Esto muestra que sus interacciones sociales son más complejas de lo que suele imaginarse (Chak, Bauer & Thiel, 2015).

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Una parte de los camarones que se compran, venden y consumen proviene de la acuicultura intensiva. Es decir que son criados en estanques artificiales dentro de granjas reproductoras. Este modelo productivo se caracteriza por el hacinamiento, las enfermedades y el uso de químicos.
En las granjas reproductoras se utiliza una práctica llamada ablación del pedúnculo ocular. Consiste en cortar o destruir uno de los ojos de las hembras para alterar su sistema hormonal y forzar la producción de huevos. Esta práctica se realiza para aumentar la productividad, a pesar del sufrimiento que implica para los animales.
Cuando alcanzan el tamaño comercial en las granjas de acuicultura, los camarones son retirados de manera masiva y abrupta: se vacían los estanques o se los atrapa con redes y bombas de succión junto con el agua. Luego son descargados en contenedores, generalmente con hielo o agua helada, donde mueren por asfixia, por exposición directa al frío o durante el procesamiento,[ii] sin que exista en la mayoría de los casos un método diseñado para asegurar una pérdida inmediata de sensibilidad.
Según estimaciones globales (Waldhorn y Autric, 2023), cada año se matan aproximadamente 440 mil millones de camarones de acuicultura. Estas estimaciones se basan en los datos oficiales disponibles y en modelos estadísticos. Aunque existe incertidumbre, la magnitud sigue siendo extraordinaria.
Cómo se crían y mueren los camarones de granjas

Como mueren los camarones de pesca salvaje
En estado salvaje, muchas especies de camarones habitan aguas cálidas y templadas, especialmente en zonas costeras, estuarios y manglares, ecosistemas ricos en biodiversidad donde encuentran refugio y alimento. Viven sobre fondos arenosos o fangosos donde pueden enterrarse parcialmente para protegerse. Realizan migraciones estacionales entre aguas más profundas y zonas más superficiales según su etapa de vida. Se alimentan de pequeños invertebrados, algas y materia orgánica y forman parte activa de complejas redes ecológicas marinas, interactuando con numerosas especies dentro de su entorno natural.
Se estima que cada año se capturan aproximadamente 25 billones (25.000.000.000.000) de camarones en estado salvaje (Waldhorn y Autric, 2023).
Son atrapados principalmente mediante redes de arrastre que, entre otras cosas, se caracterizan por barrer el fondo marino . La característica no selectiva de esta técnica radica en su incapacidad para discriminar entre especies, lo que significa que se atrapa la especie objetivo y también tiburones, tortugas, moluscos, crustáceos y todo lo que se cruza en el camino. Durante la captura, los animales:
– Son aplastados por el peso de otros animales.
– Son arrastrados rápidamente desde el fondo del mar hacia la superficie, pasando en poco tiempo por cambios bruscos de presión.
– Permanecen fuera del agua hasta morir por asfixia.
– Muchas otras especies quedan atrapadas y mueren como captura incidental[iii].
En general, los camarones mueren fuera del agua, por asfixia, o durante el procesamiento, sin que exista un procedimiento pensado para evitarles un sufrimiento innecesario.

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La Magnitud del problema
Sumando camarones de acuicultura y camarones salvajes, el total alcanza alrededor de 27 billones de individuos por año (Waldhorn y Autric, 2023).
Eso equivale a:
– 18 veces el total de peces (de granja y capturados) utilizados para alimentación.
– Más de 380 veces el número de pollos sacrificados cada año (Waldhorn y Autric, 2023).
En términos de cantidad de individuos, los camarones podrían representar la mayor parte de todos los animales directamente asesinados por humanos para producir alimento. Sin embargo, han sido cosificados a tal nivel que la industria los cuenta en toneladas, no en individuos.

Impacto Ambiental
La industria del camarón no solo afecta a los animales.
La expansión de granjas de camarones ha contribuido a la destrucción de manglares en distintas regiones del mundo. Los manglares son ecosistemas costeros fundamentales. Ayudan a reducir el impacto de tormentas y marejadas, disminuyen la erosión de las costas, almacenan grandes cantidades de carbono y funcionan como refugio y zona de cría para muchas especies. Su eliminación para instalar estanques de acuicultura ha sido ampliamente documentada (Gillett, 2008; FAO, 2022).
Los estanques de cría liberan al ambiente agua sucia con restos de alimento, heces, antibióticos y otros productos químicos que se utilizan durante la producción. Esa descarga contamina ríos, lagunas y zonas costeras, y también puede afectar suelos agrícolas cercanos, alterando los ecosistemas y perjudicando a otras especies.
En el caso de los camarones capturados en el mar, la pesca de arrastre es una de las prácticas con mayor impacto ecológico. Las redes barren el fondo marino y capturan numerosas especies que no son el objetivo de la pesca. La captura incidental ha sido señalada como uno de los principales problemas ambientales asociados a la pesca de camarón (Gillett, 2008; Pauly & Zeller, 2016).
Así, la producción y el consumo de camarones no solo implica la muerte de miles de millones de individuos, sino también la degradación de ecosistemas completos.

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También una cuestion humana.
La industria del camarón no solo afecta a los animales.
Investigaciones internacionales han documentado condiciones laborales sumamente precarias e incluso casos de trabajo forzado en distintas etapas de la industria del camarón, especialmente en el sudeste asiático.
Informes de Environmental Justice Foundation y Human Rights Watch han señalado situaciones que incluyen retención de documentos de identidad, endeudamiento coercitivo, jornadas extremadamente largas, salarios impagos o muy por debajo del mínimo, amenazas, violencia física, restricciones
de movimiento y condiciones de hacinamiento tanto en embarcaciones pesqueras como en plantas de procesamiento destinadas a la exportación.
En las plantas de procesamiento se realizan tareas manuales repetitivas como quitarles la cabeza y el caparazón y extraerles el llamado “hilo negro”, que es el tracto digestivo que recorre el lomo del camarón, gran parte de la mano de obra está compuesta por mujeres muchas veces en condiciones de frío constante y con remuneraciones mínimas.
La evidencia muestra que, en distintos países productores, la presión por reducir costos y abastecer mercados internacionales ha generado situaciones de vulnerabilidad tanto para los animales producidos, sacrificados, vendidos y consumidos, como para las personas o “fuerza de trabajo” de la industria.

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En Argentina, lo que comúnmente se conoce como “langostino” es el camarón rojo argentino (Pleoticus muelleri). No se trata de acuicultura: es una especie capturada en el mar, principalmente en el Atlántico Sur, mediante pesca de arrastre.
Cada año se capturan cientos de miles de toneladas de langostino argentino. Aunque suele hablarse en toneladas, detrás de ese número hay individuos, es decir, animales no humanos.
La pesca de langostino es una de las actividades exportadoras más importantes del sector pesquero argentino. El producto se comercializa principalmente en mercados internacionales.
Cuando se habla de camarones, no se trata solo de lo que ocurre en Asia o en sistemas de acuicultura lejanos. También en Argentina, el consumo y la exportación implican la captura y muerte de millones o miles de millones de individuos cada año.
Conocer esta realidad también puede ayudar a comprender mejor el contexto detrás de la producción y el consumo de camarones.
Argentina y el Langostino
Argentina esta entre los mayores productores de langostino del mundo, mas de 200.000 toneladas anuales.
[i] Explotación animal: uso de animales no humanos como recursos o mercancías para beneficio humano (alimentación, materiales, trabajo, investigación o entretenimiento), tratándolos como propiedad en lugar de individuos con intereses propios.[ii] Durante el procesamiento, los camarones pasan por distintas etapas como el lavado, la clasificación por tamaño y la separación de la cabeza y el caparazón. En muchos casos estas tareas se realizan mientras los animales aún están vivos o mientras están muriendo, ya que no suele utilizarse un método diseñado para provocar una pérdida inmediata de sensibilidad.[iii] Captura incidental: se refiere a los animales que quedan atrapados accidentalmente en redes u otros métodos de pesca dirigidos a capturar otra especie. Estos animales no son el objetivo de la pesca, pero igualmente suelen morir durante la captura o al ser devueltos al mar.
Fuentes — Waldhorn, D. R. & Autric, E. (2023). The number of shrimps and other farmed decapod crustaceans. Rethink Priorities. rethinkpriorities.org — Birch, J. et al. (2021). Review of the Evidence of Sentience in Cephalopod Molluscs and Decapod Crustaceans. LSE. lse.ac.uk/business/consulting/reports/review-of-the-evidence-of-sentiences-in-cephalopod-molluscs-and-decapod-crustaceans — Crump, A. et al. (2022). Sentience in decapod crustaceans: A general framework and review of the evidence. Animal Sentience. wellbeingintlstudiesrepository.org/animsent/vol7/iss32/1 — Chak, S. T. C., Bauer, R. & Thiel, M. (2015). Social Behaviour and Recognition in Decapod Shrimps, with Emphasis on the Caridea. En: Social Recognition in Invertebrates. Springer. link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-319-17599-7_5 — Gillett, R. (2008). Global study of shrimp fisheries. FAO Fisheries Technical Paper No. 475. fao.org/4/i0300e/i0300e.pdf — Pauly, D. & Zeller, D. (2016). Catch reconstructions reveal that global marine fisheries catches are higher than reported and declining. Nature Communications. nature.com/articles/ncomms10244 — FAO (2022). The State of World Fisheries and Aquaculture 2022. fao.org — Environmental Justice Foundation. ejfoundation.org — Human Rights Watch. hrw.org