
Fotografía: Ricardo Bussi / Pexels
ADOPCIÓN
Pocas relaciones han marcado tanto la historia de la humanidad como la que nos une a los perros. Para muchos niños, los perros con los que crecieron fueron sus mejores amigos, para muchos adultos, el perro con el que comparten la vida se ha convertido en un refugio, un motivo para salir de casa o un puente para recuperar la afectividad. No sorprende, entonces, que el vínculo entre humanos y perros sea considerado una de las relaciones interespecie más profundas que existen y que, desde hace mucho tiempo, al perro se lo conozca como "el mejor amigo del hombre".
Quien haya tenido la posibilidad de convivir con un perro sabe cuán asombrosos pueden llegar a ser. Cada perro tiene una personalidad única, expresa sus emociones, aprende a su manera y construye vínculos profundos con otros animales humanos y no humanos. Su sociabilidad y sensibilidad explican, al menos en parte, el lugar singular que ocupan en nuestras vidas.
A diferencia de lo que sucede con muchos otros animales, existe un consenso general de que a los perros los cuidamos. Nos movilizamos cuando vemos historias de maltrato y lloramos con sus historias heroicas. Los perros nos hacen felices y son parte esencial de nuestra vida cotidiana. En 2022, una encuesta realizada en Argentina mostró que el 75 % de las personas encuestadas conviven con al menos un animal y, entre ellas, el 81 % tiene uno o más perros (1). Para millones de personas, ya no son simplemente animales de compañía*, sino individuos con quienes compartimos la vida.
Si los perros pueden ser nuestra familia, nuestros amigos leales o nuestros compañeros, ¿es posible ponerle un precio a esa relación?
*Elegimos no utilizar el término "mascota". En su lugar, usamos "animales de compañía" para destacar una relación basada en el cuidado y el compañerismo, en lugar de una de propiedad.

Fotografía: Chirag Captures / Pexels
Por qué no comprar
Nada más fácil que enamorarse de un cachorro. Muchas personas sueñan con convivir con un perro de una raza en particular porque crecieron con ella, conocen cómo es o creen que se adapta mejor a su forma de vida. A primera vista, comprar un cachorro puede parecer una decisión completamente inofensiva. Sin embargo, los anuncios de venta muestran solo el final de la historia: un perro adorable esperando un hogar. Lo que nunca aparece es todo lo que tuvo que ocurrir antes para que ese cachorro llegue a estar ahí.
En los criaderos, las hembras son seleccionadas por su capacidad de producir la mayor cantidad posible de camadas y, con frecuencia, pasan la mayor parte de su vida en una jaula. No tendrán su propia familia: tendrán hijos, pero no podrán criarlos. A partir de los 45 días, aproximadamente, los cachorros son separados de sus madres a medida que se concretan las ventas. La lactancia se interrumpe de manera abrupta y el vínculo con sus cachorros se rompe para dar paso a un nuevo ciclo reproductivo.

Fotografía: Christopher Welsch / Pexels
Por otro lado, no todos los cachorros de una camada cumplen con los requisitos para ser vendidos como ejemplares de raza. Si sus características físicas no son las esperadas, con frecuencia son abandonados o descartados. Sus madres tampoco escapan a esa lógica: cuando dejan de ser fértiles o su salud se deteriora por las repetidas gestaciones, el hacinamiento o la mala alimentación, generalmente corren la misma suerte.
Muchas de las características que hoy asociamos con determinadas razas no aparecieron de manera natural, sino que son el resultado de una reproducción dirigida por humanos para fijar determinados rasgos físicos o de comportamiento. La manipulación genética deforma los cuerpos y empeora la calidad de vida de los perros para cumplir con los requerimientos del mercado. Como resultado, muchas razas padecen enfermedades hereditarias y limitaciones físicas. Los perros salchicha suelen padecer cojera y artrosis por sus patas cortas y arqueadas(2), los bulldogs franceses presentan graves dificultades respiratorias por su narices chatas; y es frecuente que los pastores alemanes desarrollen displasia de cadera desde edades tempranas por la inclinación de su lomo(3).
La reproducción forzada de perros constituye un negocio altamente rentable, impulsado por la demanda constante, el elevado precio que pueden alcanzar los cachorros de raza y la falta de controles tanto sobre la cría como sobre su comercialización. En ese contexto, proliferan los criaderos clandestinos*, donde las condiciones de vida de los animales suelen ser extremas. Los animales viven completamente hacinados en recintos diminutos, apilados donde haya lugar. Hembras, machos y cachorros pasan sus vidas encerrados, sin luz natural ni ventilación, rodeados de materia fecal y prácticamente sin atención veterinaria. La mayoría nunca sale al exterior y apenas tiene contacto con personas. Los animales utilizados para la reproducción no tienen un nombre, no son considerados individuos y pasan la mayor parte de sus vidas en soledad sin saber lo que es una caricia o la luz del sol, hasta que sus cuerpos colapsen o sean descartados.
Para evitar denuncias por ruidos molestos, algunos criaderos mantienen los ambientes tapiados. En ciertos operativos, incluso se encontraron perros a los que les habían cortado las cuerdas vocales(4) para evitar que sus ladridos pudieran escucharse.
En la Ciudad de Buenos Aires, los criaderos de animales están prohibidos desde 1987. La Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) de la ciudad de Buenos Aires realiza regularmente allanamientos y clausuras de establecimientos en los que se rescatan perros mantenidos en condiciones de extremo hacinamiento, desnutrición y abandono. En el resto del país la regulación depende de cada provincia o municipio.
*En la Ciudad de Buenos Aires, los criaderos de animales están prohibidos desde 1987. La Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) de la ciudad de Buenos Aires realiza regularmente allanamientos y clausuras de establecimientos en los que se rescatan perros mantenidos en condiciones de extremo hacinamiento, desnutrición y abandono. En el resto del país la regulación depende de cada provincia o municipio.

Fotografía: Hanifi Sarikaya / Pexels
Por qué adoptar
No existen estadísticas oficiales sobre la cantidad de perros en situación de calle en Argentina, pero distintas estimaciones indican que son varios millones. Muchos nacen en la calle o son abandonados después de haber formado parte de una familia; mientras que otros son descartados por criaderos luego de haber sido explotados. Todos ellos terminan expuestos al hambre, las enfermedades, el maltrato y, muchas veces, a años de soledad.
Por eso, miles de personas dedican su tiempo, su dinero y gran parte de su vida a rescatar perros. Refugios y organizaciones sostienen esta tarea con esfuerzo, amor y compromiso. Cada perro rescatado es una historia única e irrepetible que implica horas de búsqueda, traslados, tratamientos médicos, alimento, medicación y cariño. Cuando elegimos adoptar en lugar de comprar, no solo cambia la vida del perro que llega a nuestro hogar: también cambia la nuestra. Además, se libera un lugar en el refugio, lo que permite rescatar a otro perro que todavía espera una oportunidad. Por eso, la adopción tiene un efecto multiplicador: cada adopción hace posible un nuevo rescate. Hoy en día, los espacios están colmados, los recursos económicos y humanos son limitados y la cantidad de perros que necesitan ayuda no deja de crecer.

Fotografía: Sofia Candia / Pexels
Paradójicamente, los refugios son quienes terminan haciéndose cargo de las consecuencias del mercado de perros. Allí llegan perras utilizadas durante años para reproducirse, cachorros con malformaciones o enfermedades hereditarias, animales descartados por su edad o por no cumplir con el estándar de una raza y perros comprados que luego son abandonados. Cuando se realizan los allanamientos, los perros rescatados quedan bajo guarda judicial y son trasladados temporalmente a ONG, refugios u hogares de tránsito. Una vez que la causa judicial se cierra, pueden ser ofrecidos en adopción definitiva. Además de rescatar, rehabilitar y buscar hogar para estos animales, muchas organizaciones impulsan campañas de castración y educación para reducir la cantidad de perros que llegan a vivir en la calle.
Los aliados necesarios de los refugios son los hogares de tránsito: personas y familias que abren temporalmente las puertas de su casa para recibir a un perro rescatado mientras espera una adopción definitiva. Los gastos veterinarios, la medicación y el alimento suelen estar cubiertos por las organizaciones de rescate gracias a las donaciones de miles de personas.
Muchas personas crecieron compartiendo su vida con perros comprados, a quienes amaron profundamente. Hoy tenemos la posibilidad de desarrollar ese vínculo de otra manera. Elegir adoptar, transitar y promover la adopción significa dejar de financiar ese modelo. Adoptar es mucho más que simplemente incorporar un animal a nuestras vidas. Significa abrir el hogar y abrirnos nosotros mismos a un individuo con una historia propia y regalarnos la posibilidad de generar un vínculo único de amor mutuo. Adoptar es darle a otro ser la oportunidad de empezar de nuevo, y la recompensa es infinita.
Quizás la manera en que aprendimos a mirar a los perros pueda ayudarnos a mirar también a los demás animales. Si reconocemos que los perros merecen nuestro respeto y consideración, ¿qué diferencia existe entre un perro y un cerdo? ¿Y entre un perro y una vaca?
Fuentes
(1) Kantar. (julio de 2022). Mascotas argentinas: Cómo llegan al hogar, cuáles son las preferidas y qué gastos ocasionan. Cámara Argentina de Anunciantes.
https://www.anunciantes.org.ar/archivos/informes/Kantar-MascotasArgentinas.pdf
(2) Packer, R. M. A., & O'Neill, D. G. (2023). Health and welfare consequences of conformationally extreme dog breeds. Veterinary Record. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9887302/
(3) Poverene, M. M. (2022). Selección contra displasia de cadera canina en el ovejero alemán. BAG. Journal of Basic and Applied Genetics, 33(2). https://doi.org/10.35407/bag.2022.33.02.05
(4) TN. (15 de abril de 2025). Desbarataron dos criaderos ilegales en la Ciudad de Buenos Aires y rescataron a más de cincuenta animales. https://tn.com.ar/sociedad/2025/04/15/desbarataron-dos-criaderos-ilegales-en-la-ciudad-de-buenos-aires-y-rescataron-a-mas-de-cincuenta-animales/